150 metros oeste y 50 metros sur de la Cruz Roja  8811-2331

Declaracion de Fe

ARTICULO 1: Creemos en la inspiración divina, de los 66 libros canónicos de las sagradas escrituras jadeo-cristianas.  Ellas constituyen la autoridad suprema y final de la doctrina, fe y conducta del pueblo de Dios. Por ellas puede y debe ser juzgada toda enseñanza, revelación, actitud, corriente ética o moral. . Éxodo 20:1-17, Josué 1:8, Isaías 8:20, Mateo 22:29, Juan 5:39, II Timoteo 3:15-17, II Pedro 1:19-21.

ARTÍCULO 2. Creemos en un solo Dios eternamente existente en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo, creador y sustentador de todas las cosas, tanto visibles como invisibles, mediante su amor, sabiduría, palabra y poder. Génesis 1:1; Deuteronomio 6:4; Isaías 44:6; Juan 1:1; Mateo 28:19; 2 Corintios 13:14; 1 Juan 5:20; Hebreos 13:8-10.

ARTÍCULO 3. Creemos en la deidad de nuestro Señor Jesucristo y en su real encarnación, mediante la concepción virginal de María, por obra del Espíritu Santo. Isaías 7:14, 9:6; Mateo 1:18, 23; Juan 1:1; Hebreos 1:8; 1 Juan 5:20, 4:2-3; Romanos 9:5; Colosenses 1:15-20.

ARTÍCULO 4. Creemos en la obra de nuestro Señor Jesucristo: su vida sin pecado, su ejemplo, enseñanza y milagros. Creemos, que sus padecimientos, muerte en la cruz, derramamiento de su preciosa sangre y resurrección corporal fueron absolutamente necesarios para la salvación de los seres humanos. Por lo cual; Dios lo ha establecido como único y suficiente medio de redención, al alcance de la humanidad. Creemos, que nuestro Señor Jesucristo ascendió a los cielos y se sentó a la diestra del Padre; desde donde funge como Abogado y único Mediador entre Dios y los hombres. Regresará para suprimir todo dominio, autoridad y potencia, y pondrá a sus enemigos bajo sus pies. Isaías 52:13-53:12; Mateo 1:1; 26:28; Hechos 3:13-15, 4:12; 1 Timoteo 1:15, 2:5, 3:16; Hebreos 1:3, 7:22-28, 9:28; Romanos 8:34; 1 Corintios 15:24-25.

ARTÍCULO 5. Creemos, que por la desobediencia de la primera pareja de seres humanos, Adán y Eva, nuestros primeros padres, el pecado entró a toda la humanidad, y por ello, toda persona está espiritualmente muerta, bajo el poder del pecado; es incapaz de salvarse a sí misma y está expuesta a la condenación eterna. Creemos, que sólo puede ser salvada por la gracias de Dios mediante el conocimiento del evangelio de nuestro Señor Jesucristo, el arrepentimiento, de sus pecados y al poner su fe en la obra expiatoria de nuestro Señor Jesucristo, en la cruz del Calvario. Esto, es lo que le permite a la persona experimentar el nuevo nacimiento, por el poder del Espíritu Santo, para una vida transformada y así, lograr obedecer la voluntad divina. Génesis 3:1-24; Salmos 14:1, 51:5; Romanos 1:18-32, 3:9-26; Efesios 2:5-9; Hechos 16:31, 20:21; Juan 1:12; Hebreos 8:6-13, 10:10-23; 2 Corintios 5:17; Romanos 12:1-2.

ARTÍCULO 6. Creemos en la existencia de Satanás, el pecado y los poderes malignos, pero; afirmamos la existencia de un solo Dios, quien tiene el poder supremo y la autoridad suprema, y que, en Cristo, aquellos poderes han sido derrotados. Mateo 4:1-11, 12:43-45, 28:18; Filipenses 2:9-11; Colosenses 2:15.

ARTÍCULO 7. Creemos en la deidad del Espíritu Santo, Vicario de nuestro Señor Jesucristo; en su obra regeneradora, iluminadora, santificadora y dadora de los dones espirituales; para capacitar al creyente en Jesucristo y así servir a Dios, a la Iglesia y al prójimo. Juan 15:26; 16:7-8; Lucas 3:16, 24:49; Hechos 1:8, 2:1-4; Romanos 8:9; 1 Corintios 12:1-11, 14:1-31; Ezequiel 36:26-27; 1 Corintios 6:19; Gálatas 5:22-23.

ARTÍCULO 8. Creemos en el sacerdocio universal de todos los creyentes en Jesucristo, llamados a la identificación con los oprimidos por el pecado; anunciándoles las buenas nuevas de salvación y su poder para la superación de sus condiciones. 1 Pedro 2:5, 9-10; Lucas 4:18-19; Mateo 25:31-46.

ARTÍCULO 9. Creemos en la Santa Iglesia Universal, integrada por todos aquellos, quienes han sido redimidos por la sangre de Jesucristo y unidos al Cuerpo de Cristo, por el Espíritu Santo en todo tiempo y lugar. Ella tiene como Cabeza a Jesucristo mismo. Creemos, que esta Iglesia se manifiesta visiblemente en la tierra, por medio de congregaciones o iglesias locales. Creemos, que esta unidad espiritual de la Iglesia de Jesucristo debe ser expresada en amor, oración y respeto recíproco, así como, en testimonio y servicio conjunto. Mateo 16:3-19; 1 Corintios 12:13; Efesios 1:22-23, 5:23-27; Colosenses 1:24-29; Juan 17:20-24; Hechos 2:46-47, 9:31; 1 Corintios 1:2; Gálatas 1:2.

ARTÍCULO 10. Creemos, que las congregaciones locales son la expresión del Cuerpo de Jesucristo y deben ser guiadas por los principios enseñados, en las Sagradas Escrituras. Son llamadas a ser ejemplos, de la gracia divina, en su propia comunidad; a ser agentes principales del Señor, en la tarea de comunicar el santo evangelio de redención a cada persona y al mundo entero, hasta el regreso de Jesús. Creemos, que cada congregación, en fidelidad a las Sagradas Escrituras, debe buscar toda forma de testimonio, servicio y responsabilidad social en su comunidad. Gálatas 6:10; Romanos 12:13-14, 18:21; Efesios 2:8-10; Filipenses 1:11; 1 Pedro 3:8-16; Mateo 28:18-20; Marcos 16:15; Lucas 24:45-49; Juan 20:21; Hechos 1:8.

ARTÍCULO 11. Creemos y practicamos las dos ordenanzas, que nos dejó el Señor Jesús: el bautismo en agua, subsiguiente a la conversión de la persona a Jesucristo. Privilegio este de cada creyente, expresión de su fe y símbolo de haber muerto al pecado y resucitado, para una nueva vida en Él. Hechos 10:47-48; Mateo 28:18-20; Marcos 16:15-16; Hechos 2:37-38.
También en la Cena del Señor, con pan y vino, símbolos de su cuerpo entregado por nosotros y de su sangre derramada, para la remisión de nuestros pecados, participando de los elementos en memoria de Él y como anuncio constante de su regreso. 1 Corintios 11:23-26; Mateo 26:26-29; Marcos 14:22-25; Lucas 22:14-20.

ARTÍCULO 12. Creemos en el regreso corporal y visible del Señor Jesucristo, con poder y gran gloria; cuando arrebatará a su Iglesia con todos los poderes, que como Señor le corresponden y establecerá su reino plenamente. Aunque Él ha dado señales de su proximidad, el día y la hora nadie la sabe, solo su padre celestial. Sera una venida inconfundible pues, todo ojo le vera. Esta segunda venida es la esperanza suprema del pueblo de Dios. Mateo 24:29-44; Daniel 2:31-35, 44-45, 7:13-14; Hechos 1:9-11; 1 Corintios 15:23-28; 1 Tesalonicenses 4:13-18; Hebreos 9:27-28; Apocalipsis 1:7, 22:12,20.

ARTÍCULO 13. Creemos en el juicio final de Dios a toda persona. Habrá resurrección corporal de los salvos para vida eterna y de los perdidos para condenación eterna. Salmos 9:7, 96:13; Eclesiastés 3:17, 11:9, 12:1-14; Hebreos 9:27; Hechos 17:31; Juan 5:28-29; 1 Tesalonicenses 4:13-18; Apocalipsis 20:1-15; 1 Corintios 15:1-56.

ARTÍCULO 14. Creemos en la manifestación quíntuple del ministerio, tal y como lo establecen las Sagradas Escrituras en Efesios 4:11.

ARTÍCULO 15. La Asociación de Iglesias Bíblicas Costarricenses confiesa la separación de la Iglesia y el Estado, pues ambos tienen funciones propias y diferentes, dadas por Dios. Respeta los símbolos patrios, y las autoridades civiles, ora por estas, pero; en su fe, gobierno, testimonio y acción, actúa de manera independiente. En caso de conflictos entre ambos la AIBC será obediente al Señor, guiada por las enseñanzas de la palabra de Dios y por el Espíritu Santo. La AIBC no auspicia, ni apoya movimiento político alguno, ya sea de carácter nacional o internacional, a su vez, reconoce el derecho que le asiste individualmente al cristiano de tomar parte responsablemente, en actividades públicas de bien común.

La Asociación de Iglesias Bíblicas Costarricenses reconoce la importancia de la separación entre la Iglesia y el Estado, cada uno con roles distintos. Mantenemos respeto por los símbolos patrios y las autoridades civiles, actuando de forma autónoma en nuestra fe y testimonio. Ante posibles conflictos, priorizamos la obediencia al Señor y la guía de la palabra de Dios y el Espíritu Santo. No respaldamos movimientos políticos y permitimos a los individuos participar responsablemente en actividades de bien común. La Declaración de Fe de la iglesia bíblica sardinal destaca la importancia de la separación entre la Iglesia y el Estado, reconociendo roles distintos. Se promueve el respeto por los símbolos patrios y las autoridades civiles, manteniendo autonomía en la fe y testimonio. Ante posibles conflictos, se prioriza la obediencia al Señor, la guía de la palabra de Dios y el Espíritu Santo. No se respaldan movimientos políticos, permitiendo la participación responsable en actividades de bien común.